Las métricas que importan (y las que solo se ven bien en un reporte)
Un reporte con todo en verde y una caja que no se mueve
Es un escenario común: llega el reporte mensual, las impresiones subieron, los seguidores subieron, hasta el tráfico del sitio subió un quince por ciento. Todo en verde. Y sin embargo el teléfono suena igual que el mes pasado, las citas agendadas no cambiaron, y el dueño del negocio se queda con la sensación de que algo no cierra.
Lo que no cierra es que esas métricas verdes no miden lo que el negocio necesita medir. Miden actividad, no resultado.
La diferencia entre lo que mueve dinero y lo que impresiona
Hay una forma simple de distinguir una métrica útil de una que solo se ve bien: preguntarte si podés seguirla hasta una transacción real. Una llamada que entra a tu negocio, alguien que pide indicaciones para llegar desde tu ficha, un formulario que termina en una cita agendada, eso son eventos que terminan en una persona real interactuando con vos. Podés contarlos, y cada uno vale algo concreto.
Las impresiones (cuántas veces se mostró tu ficha o tu anuncio en una pantalla) no cuentan eso. Un negocio puede tener cien mil impresiones en un mes y cero llamadas nuevas, porque una impresión no exige que nadie haga nada: alguien scrollea, tu ficha pasó por su pantalla medio segundo, y sigue de largo. Lo mismo con los seguidores en redes: sumar trescientos seguidores nuevos no dice nada sobre cuántos de ellos alguna vez van a cruzar la puerta de tu local.
Esto no significa que impresiones y seguidores sean inútiles del todo. Son termómetros de alcance, sirven para saber si te está viendo más gente. El problema es tratarlos como si fueran el objetivo, cuando en realidad son un paso intermedio que puede o no convertirse en algo.
Una métrica que sí vale la pena mirar de cerca es el costo por consulta real: cuánto te está costando, en plata gastada en marketing, cada llamada o formulario que llega con intención genuina de comprar o agendar (no cada clic, no cada impresión). Si ese número baja mes a mes, tu marketing está mejorando de verdad. Si sube mientras las impresiones también suben, probablemente estés pagando por atención que no se convierte en nada.
El promedio que esconde dónde perdés
Un ranking promedio de toda tu ciudad es otra métrica que suena bien y dice poco. Si te dicen que tu negocio "está en el puesto 4 en promedio" para tu palabra clave principal, ese número puede estar mezclando zonas donde apareces primero con zonas donde no apareces nunca, y el promedio final termina pareciendo aceptable sin serlo en ningún lugar en concreto. Ya escribimos sobre esto con más detalle en el artículo sobre el geo-grid y por qué tu negocio no aparece igual para todos: la idea corta es que necesitás ver el mapa completo, no un solo número que lo aplana todo.
Con qué frecuencia conviene mirar esto
No hace falta revisar métricas todos los días. Un negocio local con volumen normal de clientes gana más mirando esto con calma cada mes, no reaccionando a cada variación de la semana. Las llamadas y las citas agendadas conviene sumarlas mensualmente y compararlas contra el mes anterior y contra el mismo mes del año pasado, porque hay rubros con estacionalidad marcada donde comparar contra el mes inmediato anterior engaña.
El ranking por zona (el mapa de calor) tiene sentido revisarlo con menos frecuencia, cada cuatro a seis semanas, porque las posiciones en búsquedas locales no suelen moverse de un día para el otro, y medir muy seguido solo agrega ruido sin agregar información.
Lo que sí conviene revisar cada semana, aunque sea de pasada, es si algo se rompió: una ficha que dejó de responder, un formulario que dejó de llegar a la bandeja correcta, una campaña que quedó pausada por error. Ese tipo de revisión no busca tendencias, busca fallas, y ahí sí conviene revisar seguido.
¿Querés ver esto aplicado a tu negocio?
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